EMPRESAS CONSCIENTES
EMPRESAS CONSCIENTES[1]
ALBERTO J. MERLANO A.
2017
Este artículo busca explicar la diferencia que existe entre empresas
comerciales orientadas prioritariamente hacia los intereses de los
inversionistas y las enfocadas hacia la maximización del bienestar de la
sociedad a través de sus productos y/o servicios y la satisfacción de las
necesidades de todos sus stakeholders.
Se da particular importancia a la evolución espiritual que han de tener
los líderes de estas organizaciones y el papel que desempeñan en las mismas.
Útil para
aquellos interesados en conocer lo que hoy se conoce como organizaciones y
líderes conscientes.
Independientemente de la ficción legal llamada persona jurídica, las empresas no tienen identidad y fines distintos a los de las personas que las manejan: sus propietarios, sus administradores y en general, su personal. Cada uno de sus integrantes puede ser comparado con un centro de poder con sus propias motivaciones y mayor o menor influencia en los resultados colectivos, que interrelacionando los unos con los otros, construyen lo que llamamos empresa, con su propósito, visión, valores, cultura, etc. La forma en que interactúan entre sí y en particular el grado en el que estén sincronizados con un propósito común, determinará la excelencia o falta de ella, en el logro de los propósitos explícitos que determinaron su creación.
Constituye un
lugar común en la literatura administrativa sostener que una empresa eficaz y
eficiente; es decir que logra sus objetivos con el mínimo costo cuantitativo y
cualitativo posible, es aquella que puede integrar los fines de las personas
que la forman, con los propósitos de la misma.
Decirlo es una
cosa…saber cómo hacerlo para ponerlo en práctica, otra.
A pesar de la
claridad conceptual que rodea al tema de la integración hombre-empresa, y la
práctica unanimidad al respecto entre los teóricos y practicantes de la
administración, pocas organizaciones en el mundo han logrado el cometido de
unir, a todos los niveles, sus fines con los de su personal. El divorcio entre administración y personal
operativo es un tópico común, basado en la desconexión entre lo que las
empresas esperan de su gente y lo que ésta realmente le entrega.
Hoy en día se
abre camino un nuevo intento de resolver la eterna pregunta de cómo lograr una
administración en la que todos los seres humanos que componen la empresa se
integren en torno a presumibles propósitos comunes, ofreciendo la organización
lo mejor de sí a sus integrantes y dando cada uno de ellos lo mejor de sí a la
empresa.
El mundo
empresarial se está percatando de que el malestar al interior de las
organizaciones es un síntoma de que el diseño de las mismas [Políticas,
procedimientos, normas, estructura, cultura etc.] no está hecho a escala
humana, y que lo que se cosecha en forma de desmotivación y de poca dedicación
al logro de los fines de la empresa, es consecuencia de unas concepciones y
prácticas administrativa que van en contravía con la naturaleza humana. La
asombrosa conclusión, es que lo que se manifiesta como conductas poco
productivas del personal y se trata rutinariamente con medidas conductistas,
basadas en el control y la amenaza, son comportamientos normales de un
individuo mentalmente sano. La patología está en la organización, no el
individuo y la terapia, en consecuencia, consiste en restablecer las
condiciones que permitan aflorar lo mejor de la naturaleza humana, para que los
empleados, en forma espontánea y sin necesidad de mayor presión, pongan su
capacidad laboral al servicio de la empresa. Es, por consiguiente, una acción
de restablecimiento de la salud organizacional, lo que aflora como el desafío
central encaminado a crear empresas más humanas y productivas.
Para lograr lo
anterior se requieren líderes organizacionales en contacto con su propia
humanidad, abiertos racional y emocionalmente al prójimo, de modo tal que su
mirada hacia los demás esté determinada por la que tienen de sí mismos, pues
como lo establece la sabiduría popular, nadie da a los demás aquello que no
tiene.
¿Dónde están
estos líderes? ¿Cómo se forman? Y de máxima prioridad ¿Quién los forma? ¿Quién
educa a los educadores?
Son abundantes
los libros y los seminarios de auto - ayuda que buscan facilitarnos el camino
hacia el logro de la plena auto -realización humana, pero ¿quién es el que se
auto desarrolla? ¿Quién es ese YO, ese centro de conciencia capaz de acción
volitiva que nos permite liderarnos a nosotros mismos y pasar de pasajero a
capitán de su propio destino?
La ayuda para
comenzar a resolver este interrogante vino del lugar que menos la esperaban las
ciencias del comportamiento: de la llamada Psicología
Transpersonal una reciente rama de la Psicología, que integra la psicología
oriental con la occidental, cuyo
énfasis es el estudio de la CONCIENCIA humana, entendida como la parte del
individuo capaz de decir YO, que se reconoce a sí misma como persona única e
irrepetible y experimentarse como un ser distinto a los demás, e igualmente de
decidir trascendiendo la programación de los instintos.
La Psicología Transpersonal ha evidenciado
que la conciencia humana evoluciona desde una identificación con el cuerpo, a
una conciencia colectiva en la que la persona se experimenta más como miembro
del grupo al que pertenece y el lugar que en él ocupa, que como persona
independiente capaz de administrar su propio ser. En este nivel de consciencia la identidad personal y LA ÉTNICA-SOCIAL son
una misma cosa. Este estado lo tipifica la frase atribuida al político
colombiano Jorge Eliécer Gaitán, asesinado en 1948: Yo no soy un hombre, soy un pueblo.
El siguiente
paso evolutivo, según la Psicología Transpersonal,
en el que parece estar la mayor parte de la humanidad contemporánea, es la
identificación de la conciencia con el EGO o personalidad. Emerge un individuo
capaz de pensar por sí mismo y tomar distancia de los grupos con los que antes
se sintió identificado. En esta etapa, llamada EGOICA, cada individuo se siente
separado de aquellos que no comparten con él su particular visión del mundo,
experimentando mucho temor de abrirse a la forma de pensar y de sentir de los
que percibe distintos a él, por temor a que tal apertura modifique sus propios
pensamientos y sentimientos, creándole una crisis de identidad. Hasta ese
momento del proceso evolutivo, el individuo no se experimenta como dueño de sí
mismo, sino como sujeto dependiente de sus estados de ánimo, pues no se
diferencia de ellos. Uno es, lo que sus senti-pensamientos le indicas que es y
sus pares son aquellos que piensan y sienten como uno lo hace.
La mayor parte
de las empresas están dirigidas por personas en el estadio EGOICO.
Gradualmente
va emergiendo un nuevo nivel, en el que el individuo en su proceso de
evolución, pasa a verse a sí mismo como un ALMA o centro de conciencia, que posee un cuerpo, pertenece a unos grupos
con los que comparte una forma de pensar y sentir común, pero tiene su propia
forma de percibir el mundo, trascendiendo e incluyendo en este nuevo nivel de
autonomía conceptual y emocional, los niveles anteriores, sin identificarse ni
con su cuerpo, ni con los paradigmas de los grupos a los que pertenece, ni con
sus propios senti-pensamiento; así, se tiene un EGO, pero no se es un EGO, lo
que permite observarlo como algo externo al propio YO y desde allí poderlo
administrar. A esta etapa en la que aparece un YO capaz de observarse a sí
mismo y direccionar su EGO, la denomina la Psicología
Transpersonal mundicéntrica, pero yo prefiero llamarla YOICA. Se estima que
aproximadamente el 15% de la población se encuentra en esta etapa. La Psicología Transpersonal, ha evidenciado
que en este nivel se empieza a dar una auténtica apertura racional – emotiva a
los demás seres humanos. Esta emerge en forma natural en personas que, como las
que están en la fase YOICA, se perciben a sí misma como un centro de conciencia del UNIVERSO, o en términos judeo - cristiano
como un ALMA, y, por consiguiente, perciben a los demás como hermanos, partes
de sí mismos. Igualmente, a no definir su identidad lo que senti-piensan, están
abiertos a modificar su modo de percibir el mundo sin al hacerlo sentir
amenazada su identidad individual.
En palabras de
Carlos Francisco Restrepo, Gerente de la
empresa de consultoría MAXIMIZAR, ubicado en mi opinión, en este nivel de
consciencia:
“Desde una perspectiva racional, apenas estoy
empezando a comprender lo que encontré, porque, más allá de los aprendizajes
que he compartido a lo largo de mi vida, me encontré a mí mismo. Y eso que
encontré, eso que soy, aunque se me antoja simple y casi obvio, me resulta
sumamente difícil de expresar en palabras. Pues lo que se es, se es sin la
palabra, de hecho, trasciende la palabra y quizás no sea posible expresarlo
correctamente mediante la palabra. Pero igual lo intentaré: lo que soy tiene
capacidad de admiración y se deja sorprender, se maravilla con cosas pequeñas,
disfruta la risa, encuentra placer en lo simple y cotidiano, nunca se inclina
por lo fácil y se satisface al dar. Es algo así como una chispa de luz, un
instante de pasión e inspiración, un punto de creatividad, un impulso de
compasión y amor, un toque de humor, una gota de valor y optimismo, apenas un
roce, un imperceptible impulso vital. Lo que soy es intangible, inmaterial,
pero tan real como la vida misma. Lo que soy, es y está en el centro de mis
pensamientos, pero no soy mis pensamientos, ni mis emociones, ni mucho menos mi
cuerpo, aunque los tres forman parte de mí. Mi esencia es alma, espíritu
consciente, o desde una perspectiva no religiosa, un centro de conciencia. Lo
que soy está en comunión con el mundo y forma parte de la totalidad.”
Desidentificada
estas personas de razas, grupos de pertenencia con su respectiva cultura, y de
ideología que las defina, pueden, sin dejar de tener identidad corporal,
racial, cultural, y sus propios pensamientos y sentimientos, encontrar el
vínculo común con otros seres humanos, como hijos, todos, de DIOS o del
UNIVERSO.
Desde la
anterior perspectiva, todo ser humano es su hermano y todo territorio su patria
y la UNIDAD con todos los entes auto conscientes, se conoce en forma intuitiva
dando pie a un abrazo integrador que incluye en él a todos los aparentemente
contrarios, porque lo que percibe un individuo en conciencia YOICA que une a
todos los que forman parte de la HUMANIDAD, es muy superior a lo que percibe
los separa de ella, ya que las diferencias pertenecen a lo periférico, a lo que
no se es, y el elemento unificador, la esencia o el espíritu; es decir, lo que
somos es el mismo en todos los seres humanos.
Desde
diferentes apuestas ontológicas podría decirse que estas personas entienden la
unidad en DIOS de todo lo existente, siendo ellos parte de esa totalidad, o que
todo ser humano es UNIVERSO consciente de sí mismo y por consiguiente todos
somos UNO, viviendo experiencias diferentes.
Personas con
este nivel de evolución son las que pueden dirigir en forma más efectiva y
eficiente su propio proceso de desarrollo asumiendo liderazgo sobre sí mismas;
es decir, siendo consciente de su EGO o personalidad y al estar desidentificado
del mismo, capaces de manejarlo. A estas personas se le ha denominado
CONSCIENTE y a veces DESPIERTAS, porque finalmente han descubierto quiénes son
y han comenzado a manejar su vida y las circunstancias de la misma, en lugar de
como barco a la deriva, ser guiado sin su consentimiento por las brisas y
corrientes de la vida. Igualmente son estos individuos, LÍDERES CONSCIENTES, los
únicos capaces de crear empresas a escala humana, que se empiezan a llamar hoy
día, EMPRESAS CONSCIENTES, dentro del marco de un capitalismo también llamado
CONSCIENTE en oposición a SALVAJE.
En el terreno de las empresas con ánimo de lucro, el nombre es el de
NEGOCIOS CONSCIENTES, empresas comerciales dirigidas por LÍDERES CONSCIENTES
que han llegado a comprender la unidad existente tras la multiplicidad de las
formas del UNIVERSO. Como consecuencia las organizaciones dirigidas por este
tipo de personas actúan dentro de los lineamientos de una ética humanista
orientándose hacia el servicio a la comunidad a través de lo que hacen, mirando
las utilidades como un medio para seguir sirviendo a la sociedad más que como
un fin. De esta manera contribuyen deliberadamente al desarrollo de las
personas y a la sostenibilidad planetaria transformando la responsabilidad
social en algo que emana del SER del Gerente y es inherente a la naturaleza de
la empresa por él dirigida y no sólo una estrategia comercial orientada a
mejorar la imagen corporativa y con ello las utilidades del negocio.
Cada uno de los estadios de consciencia presentados, diferencia e integra en un nuevo nivel los estados de consciencia anteriores. Todo ser humano tiene consciencia corporal, grupal, egoica y yoica, pero el estadio superior alcanzado integra en uno solo, sin eliminarlos, todos los anteriores, como una especie de cóctel con licores de diversos sabores mezclados en proporciones diferente.
Pero, ¿cómo se
forma un LÍDER CONSCIENTE?
Sólo hay un
medio: el trabajo interior, que permita descubrir quiénes realmente somos y
actualizar todo el potencial que de ello se deriva. Ayuda tener maestro
externo, especie de asesor espiritual, pero infortunadamente hay muy pocos,
razón por la cual la tarea, generalmente, ha de ser emprendida en solitario por
cada aspirante a evolucionar en forma consciente, encontrando en el transcurso
del camino un amor y paz interna que trasciende lo humanamente concebible y que
se transmite a los demás, sin necesidad de usar palabra alguna, contribuyendo a
la evolución de todos aquellos que, con un ser humano CONSCIENTE, se
interrelacionen.
El objetivo del movimiento EMPRESAS
CONSCIENTE es promover en el mundo de
los empresarios un interés por estimular el crecimiento de su auto – conciencia,
de tal manera que los conduzca a través de una apertura racional - emotiva a
todos los seres humanos a un liderazgo de las empresas, con énfasis en las
comerciales, que las ponga conScientemente al servicio de la evolución de la
HUMANIDAD.
[1] Artículo inédito, 2017,
basado en la introducción escrita por el autor al libro de Carlos Francisco
Restrepo Palacio, De pasajero a piloto – Tomando el control de mi destino,
Intermedio Editores, 2017

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